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Con el paso del tiempo, los avances tecnológicos vienen revolucionando distintos oficios. El periodismo no se queda atrás, y muy a pesar de que la transición ha sido (en algunos casos sigue siendo) difícil, la comunicación digital trae ciertas bondades: nuevas herramientas, posibilidad de acceso a información remota, mayores interacciones con los usuarios o desarrollo de narrativas innovadoras.

Ahora bien, existe otro lado de la moneda, y tiene que ver con las malas prácticas del periodismo digital. En estos momentos resulta elemental desconfiar, por olfato periodístico, de numerosos contenidos virtuales, verificarlos y descubrir su origen. Por esto, el Blog del testarudo le propone 5 mantras para cuando desee publicar en internet sin sacrificar su credibilidad.

Mantras para un buen periodismo digital

1. “Debo descconfiar de lo viral”

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Imagen tomada de PeteLinforth en Pixabay.com

El exceso de agregación de contenidos puede inducir a errores que afecten la credibilidad (como en el caso del Dementor de Zambia). Debe quedar claro de dónde provienen las imágenes y si la fuente original es confiable. El buscador de Jeffrey Frields puede ser una buena alternativa para encontrar metadatos de las fotografías.

Aunque parezca irresistible compartir historias que signifique mucho tráfico, esos clics estarán condicionando la calidad profesional de las salas de redacción.

2. “Un tuit no me basta para hacer buen periodismo digital”

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Imagen tomada de Clker-Free-Vector-Images en Pixabay.com

Si bien el periodista está tentado por lo atrayente de una información, deberá desconfiar de los colaboradores hasta identificarlos con mayor seguridad. Lo más adecuado sería usar Twitter como primera herramienta de contacto, y después de verificado el usuario, hacerse comunicaciones privadas (vía Skype, WhatsApp, o con llamadas telefónicas).

3. “Reconozco mis errores”

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Imagen tomada de Wikimedia Commons

El periodismo digital se hace para personas, no para las máquinas. Pese a que presionar la tecla suprimir, corregir los datos y reescribir la historia parezcan la solución más fácil, son un gesto de egocentrismo de las redacciones que se niegan aceptar algo de culpa. Lo más apropiado sería aclarar los cambios hechos al documento. The guardian, por ejemplo, usa ventanas emergentes para mostrar las correcciones.

4. “Hago monitoreo a las rectificaciones”

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Imagen tomada de Tumisu en Pixabay.com

Para evitar casos de “error sobre el error”, se sugiere hacer un seguimiento a la información antes de publicarla, para ello existen sitios web como Regret the error de Craig Silverman, donde pueden verse (en inglés) modificaciones, correcciones y rectificaciones que los diarios hacen de los contenidos.

5. “Puedo probar que el niño no estuvo en la luna”

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Imagen de Woodleywonderworks, disponible en http://bit.ly/2ny9OkS

Internet ofrece ayudas para demostrar la autenticidad de la información. Para saber si una imagen es “limpia” o fue editada previamente, herramientas como Fotoforensics sirven de mucha ayuda. Este es el análisis del niño en la luna.

Al final, parece que todo termina en una cuestión de principios, pues la ética de los profesionales de la comunicación no debe distorsionarse por lo que han llamado Posverdad, que no es más que un eufemismo para referirse a la mentira emotiva, desde la cual se pretende distorsionar la realidad de las audiencias. Y todo a cambio de unos clics.