¿La debacle de las ciencias sociales?

La creciente –y desproporcional- inversión de proyectos relacionados con las ciencias exactas ha generado todo un debate sobre la apropiación selectiva de los gobiernos sobre los avances académicos que mejor encausan sus esquemas de progreso.

La tendencia mundial viene siendo un desinterés (cada vez mayor) por las ciencias sociales y las humanidades, pues se ve en otros campos, medios “ideales” para alcanzar la prosperidad económica. Pero, ¿es posible generar desarrollo sin entender los fenómenos sociales?

En el caso de Colombia, que está ad portas de finalizar exitosamente un proceso de paz, Colciencias (institución encargada de promover la investigación en el país) distribuye patrimonios desiguales basándose en factores de impacto cada vez más alejados de los estudios sociales y más cercanos a las exactas. Muchas de las convocatorias de apoyo a la investigación que emite la institución tienen criterios de evaluación, que cada día más, distan de la necesidad de dar mayor equidad a la distribución de recursos para estos campos del saber.

Según Colado Eduardo Colado (2003), estas preferencias traen consecuencias como:

    1. Transformación del sentido de la autonomía, que adquiere ahora un estatuto práctico y reactivo, es decir, que se reduce a la “libertad” que tienen las instituciones para responder a las exigencias que les plantea el mercado;
    2. Modificación de la cultura académica para favorecer la producción de conocimiento aplicado a la solución de problemas y comportamientos que respondan a una racionalidad basada en el individualismo, la competencia y el trabajo en provecho propio;
    3. Pérdida del control sobre la producción y transmisión del conocimiento, lo que posibilita su apropiación privada y su uso comercial;
    4. Pérdida de confianza de la sociedad en el conocimiento por la aparición de prácticas indebidas de las empresas para alterar informes científicos y ocultar información;
    5. Desatención de proyectos que impliquen la atención de problemas sociales que no representan un valor en términos de mercado a favor de proyectos que impliquen la aplicación comercial del conocimientos para realizar grandes negocios.

Cambio de paradigma ajustado al sistema capitalista

Cabe destacar, que en “las ciencias sociales no se sustentan en reglas y leyes como sí lo hacen las ciencias de la naturaleza. La investigación social tiene más un carácter hermenéutico, pues apunta a la interpretación y comprensión de lo humano” (Mejía, 2009).

Santiago Castro-Gómez, sostiene en su artículo Ciencias sociales, violencia epistémica y el problema de la “invención del otro”, que abandonar proyectos de sociólogos, filósofos, psicólogos y comunicadores puede complicar la forma de entender al mundo, porque la tarea de una teoría crítica de la sociedad es, entonces, hacer visibles los nuevos mecanismos de producción de las diferencias en tiempos de globalización:

En el momento en que la acumulación de capital ya no demanda la supresión sino la producción de diferencias, también debe cambiar el vínculo estructural entre las ciencias sociales y los nuevos dispositivos de poder. Las ciencias sociales y las humanidades se ven obligadas a realizar un “cambio de paradigma” que les permita ajustarse a las exigencias sistémicas del capital global.

Con el pasar de los años, la situación parece agravarse porque los investigadores de estas áreas tienen que justificar la pertinencia de sus exploraciones, como si se disputara una carrera entre ciencias para poder obtener recursos, aunque las “puras” gocen de alguna ventaja por la productividad.

El riesgo puede ser un cambio en la noción de lo “deseable” de los científicos sociales, quienes, en su necesidad de recibir apoyos institucionales, recurren a la comercialización de sus resultados. Por esto muchos de estudios giran en torno al lenguaje tecnológico, apartando a las problemáticas de los seres humanos que viven en comunidad. El gran reto para la academia, será descentralizar el presupuesto para evitar distorsiones y divisiones entre varios campos del saber.

 

 REFERENCIAS

Castro-Gómez, S. (2000). Ciencias sociales, violencia epistémica y el problema de la “invención del otro”. En libro: La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas Latinoamericanas. Edgardo Lander (comp.) CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Buenos Aires, Argentina. p. 246. Disponible en: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/lander/castro.rtf

Colado, E.I. (2003). Capitalismo académico y globalización: la universidad reinventada. Educação & Sociedade,24(84), 1059-1067. Retrieved November 14, 2015, from http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0101-73302003000300017&lng=en&tlng=es.

Mejía. C.A.M. (2009). La investigación en ciencias sociales y humanas bajo el esquema del modelo universidad – empresa – Estado: una mirada desde la teoría crítica de la sociedad. Revista Interamericana de Bibliotecología, 32(2), 231-252.

 

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